EE.UU. ¿Cuáles son los Estados donde conducen los autos a velocidades peligrosamente altas?

La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carretera (NHTSA) publicó un importante informe sobre el exceso de velocidad y su impacto en la seguridad vial. El informe arroja luz sobre el alarmante aumento de las muertes relacionadas con el tráfico causadas por el exceso de velocidad en los últimos años.

El exceso de velocidad es un comportamiento peligroso que supone un grave riesgo para conductores, pasajeros y peatones por igual.

En este «Informe sobre el exceso de velocidad», profundizamos en los datos más recientes para identificar los estados con mayor incidencia de exceso de velocidad, examinar las principales causas que contribuyen a este peligroso comportamiento y analizar las tendencias de los accidentes relacionados con el exceso de velocidad.

Al clasificar cada estado de mejor a peor, pretendemos concienciar sobre la importancia de una conducción responsable y la necesidad de medidas eficaces para hacer frente al exceso de velocidad y garantizar unas carreteras más seguras para todos.

Estados que más conducen a velocidades peligrosamente altas

Nuevo México lidera la nación con el mayor número de conductores relacionados con el exceso de velocidad. Nuevo México reportó 174 choques automovilísticos fatales relacionados con el exceso de velocidad en el 2021, que comprenden aproximadamente el 40% del total de choques fatales del año.

Estos datos subrayan la urgencia de abordar los problemas relacionados con el exceso de velocidad para mejorar la seguridad vial en el estado.

El segundo peor estado es Hawai, seguido de Luisiana, Kansas, Kentucky, Nueva Jersey, Illinois, Washington, Montana y Virginia.

Estados con menos exceso de velocidad

Tanto Alaska como Vermont tuvieron cero muertes en colisiones mortales relacionadas con el exceso de velocidad. Les siguieron Nevada, Connecticut, Utah, Virginia Occidental, California, Dakota del Sur, Georgia y Arkansas.

La variación sustancial en las colisiones por exceso de velocidad puede atribuirse, en parte, a las variaciones en las directrices estatales para la notificación de este tipo de accidentes. Además, podría ser el resultado de los esfuerzos dedicados por los gobiernos locales a abordar la conducción a alta velocidad a través de medidas como leyes anti-texto, campañas de concienciación y otras iniciativas.